La forma en que trabajamos cambió para siempre. Hoy, miles de organizaciones operan con equipos distribuidos: empleados en campo, personal en almacenes, trabajadores en tiendas, técnicos en ruta o colaboradores que se conectan desde distintas ubicaciones. Este nuevo modelo, conocido como fuerza laboral distribuida, está transformando profundamente la manera en que las empresas gestionan su tecnología.
Pero con esta transformación también llegan nuevos desafíos. ¿Cómo garantizar la seguridad, el control y la productividad cuando los dispositivos y los datos ya no están concentrados en una oficina central?
La evolución tecnológica, el crecimiento del comercio electrónico, el Internet de las Cosas (IoT) y la necesidad de acceso a datos en tiempo real han impulsado la expansión de modelos de trabajo descentralizados. Empresas de sectores como logística, retail, manufactura o salud dependen cada vez más de dispositivos móviles, aplicaciones y sistemas conectados para mantener sus operaciones funcionando en múltiples ubicaciones.
Este cambio no solo modifica el lugar donde trabajan las personas, sino también cómo se gestionan los dispositivos, las aplicaciones y los datos corporativos.
Uno de los efectos más visibles de esta transformación es el crecimiento del ecosistema tecnológico dentro de las empresas.
Según una investigación global basada en entrevistas con 2.500 profesionales de TI en ocho países, las organizaciones han experimentado un fuerte aumento en la cantidad y diversidad de dispositivos utilizados en sus operaciones.
Entre los principales hallazgos destacan:
Este crecimiento responde a la necesidad de digitalizar procesos, mejorar la movilidad de los trabajadores y optimizar las operaciones en tiempo real.
Sin embargo, administrar esta creciente infraestructura tecnológica también incrementa la complejidad para los departamentos de TI.
Las organizaciones están recurriendo cada vez más a aplicaciones personalizadas y soluciones móviles para mejorar la eficiencia operativa.
Los smartphones se han convertido en el dispositivo más gestionado internamente por los equipos de TI, superando incluso a las aplicaciones SaaS en algunos casos.
Estas herramientas permiten:
Aun así, todavía existe un amplio margen de mejora. La investigación revela que el 58 % de los flujos de trabajo empresariales aún se gestionan manualmente, muchas veces mediante correos electrónicos o documentos en papel.
Este dato demuestra que la digitalización sigue siendo una prioridad para muchas organizaciones.
La expansión de dispositivos y ubicaciones también amplía la superficie de ataque para las amenazas de ciberseguridad.
Una fuerza laboral distribuida implica más puntos de acceso, más redes y más dispositivos conectados. Esto exige nuevas estrategias para proteger los datos y garantizar el cumplimiento de políticas corporativas.
En este contexto:
Estas cifras reflejan que la seguridad ya no es solo una prioridad técnica, sino una necesidad estratégica para garantizar la continuidad del negocio.
Para responder a esta nueva realidad, las empresas están fortaleciendo su infraestructura tecnológica. Entre las principales inversiones destacan:
Estas inversiones permiten a los equipos de TI gestionar dispositivos de forma remota, monitorear su rendimiento y brindar soporte a los trabajadores en cualquier ubicación.
Actualmente, más del 74 % de las organizaciones ya pueden rastrear dispositivos en sus instalaciones o de forma remota, y un 60 % puede gestionarlos completamente a distancia.
Las organizaciones con más de 1.000 empleados suelen estar más avanzadas en la gestión de una fuerza laboral distribuida.
Por ejemplo, el 71 % de las empresas grandes gestiona sus flujos de trabajo mediante aplicaciones personalizadas, mientras que en organizaciones más pequeñas este porcentaje baja al 63 %.
Además, las empresas más pequeñas dependen con mayor frecuencia de procesos manuales o en papel, lo que puede generar ineficiencias, menor productividad y mayores riesgos de seguridad.
Frente a estos desafíos, las organizaciones necesitan soluciones que les permitan tener visibilidad, control y seguridad sobre todos los dispositivos y aplicaciones utilizados por sus equipos, sin importar dónde se encuentren.
Las plataformas de gestión de movilidad empresarial como SOTI ONE permiten a las empresas administrar, monitorear y proteger dispositivos móviles, aplicaciones y endpoints desde una única plataforma centralizada. Esto facilita a los equipos de TI desplegar dispositivos rápidamente, solucionar problemas de forma remota y garantizar el cumplimiento de políticas de seguridad.
Además, estas soluciones permiten automatizar procesos operativos, optimizar la gestión de dispositivos empresariales y mejorar la experiencia de los trabajadores en campo. Al integrar herramientas de gestión, diagnóstico y análisis en una misma plataforma, las organizaciones pueden reducir la complejidad tecnológica y mejorar la eficiencia de sus operaciones, incluso cuando el trabajo ocurre en múltiples ubicaciones.
Todo indica que el modelo de trabajo distribuido seguirá expandiéndose en los próximos años. Las organizaciones que logren gestionar de forma eficiente sus dispositivos, aplicaciones y datos estarán mejor preparadas para competir en un entorno cada vez más digital.
Invertir en plataformas de gestión de movilidad, automatización de procesos y seguridad avanzada permitirá no solo mejorar la productividad, sino también atraer talento, optimizar operaciones y ofrecer una mejor experiencia a los clientes.
En un mundo donde el trabajo puede realizarse desde cualquier lugar, la tecnología se convierte en el eje que conecta personas, procesos y dispositivos para impulsar el éxito empresarial.